miércoles, 8 de octubre de 2008

Sirena


Mario se dirigió a pescar a la quebrada, como casi todas las tardes. Lo hacía después de descansar del almuerzo, llegando del colegio, pero casi siempre iba solo. Hacía dos tardes le pareció oír su nombre, como a lo lejos, en la tranquila soledad, al lado de la quebrada. Era como voz de mujer. Quien sería?, alguien lo espiaba?, Rosa?, Gladys?. No estaba seguro , ellas no le hacian mucho caso en el colegio, porque ahora si?. Pensando en esto se puso a preparar su carnada y echar el anzuelo. No tardaron en picar uno tras otro. Parecía como si pelearan por morder el anzuelo. Cuando tuvo más que suficientes se fue a casa. Su madre preparó algunos y el resto los sazonó para venderlos. Mario miraba su pobre casa, el triste fogón y suspiraba. Pensaba, tal véz en su futuro mirando la luz de una vela y sin tener la menor idea de nada.
Esa noche soñó con una hermosa mujer de largos cabellos verdes que le confesó estar enamorada de él hace mucho tiempo y que estaba preparando la boda. Mario se rió en el sueño y despertó, tenia el pene duro y mojado.
En la tarde siguiente rechazó jugar fútbol con sus vecinos para ir a pescar. Al echar el anzuelo picó un pez plateado que nunca antes había visto, era largo y plano . Le sacó el anzuelo y al echarlo en la cesta, para su sorpresa el pez saltó hasta el agua, como si fuera poca distancia y desapareció. Entonces en el agua empezó a formarse un remolino , quiso correr de lo asustado que se encontraba , pero sus piernas no le obedecían. De pronto salieron a la superficie dos bufeos colorados muy grandes, era como si jugaran y rieran. Luego salió una mujer, era la misma del sueño , de una belleza mágica con largos cabellos verdes, del color de las hojas de la huama, piel muy blanca y ojos brillantes. Mario escuchó su nombre, pero no la vió mover la boca que sonreía todo el rato. Era como si le hablaran dentro de su cabeza, pero entendía perfectamente. Una inmensa sensación de tranquilidad lo invadió. Los bufeos jugaban a lo lejos. Ellos se quedaron juntos y solos mucho tiempo. Ella estaba desnuda, senos al aire, tenía una gran cola de pez que sacudía de vez en cuando, pero no quiso alejarse mucho de la orilla. Se amaron, Mario nunca había estado antes con una mujer, menos con una sirena, nunca antes había sentido ese placer, menos cuando pensaba en Rosita y se hacía la paja, esto era distinto, mágico. Al terminar ella se despidió y se fue tan rapido que ni cuenta se dio. Esa noche soñó con ella, le dijo que tenían que vivir juntos porque esperaban un hijo, ella lo esperaria lista.
Al despertar muy temprano les dio besos a sus padres y hermanos, todos seguían durmiendo y salió. Ella lo esperaba , se tomaron de la mano y se sumergieron .
Todo el día siguiente sus padres y hermanos lo buscaron pero sin ningún resultado. Nadie en el pueblo los vió. Esa noche Mario se apareció en sueños a su madre, le dijo que estaba bien y que era feliz , que no se preocupen y que siempre tendrían buena pesca en la quebrada. Su madre se despertó llorando y le contó al marido, juntos se fueron a buscar a Don Leoncio, el ayahuasquero del pueblo, un cocama viejo. Les recomendo abstinencia durante tres dias y al cuarto tomarían ayahuasca para ver el problema. La noche de la toma, los padres vieron mucho agua y bufeos colorados, vieron yacurunas, los hombres del agua y sirenas, muchas. Don Leoncio les dijo que Mario vivía con ellos, pero que podría hacerlo regresar en unos dias. Esa noche la madre volvió a soñar Mario le dijo que no insistan, que el era feliz y que no pensaba regresar.
Don Leoncio los citó una madrugada a la orilla de la quebrada. Subieron a una canoa al centro del agua y el brujo rezó y echo hierbas al agua. Se formó un remolino y salieron muchos bufeos y yacurunas, en el centro estaba Mario, brillante, hermoso como un principe junto a la bella mujer-pez. Volando se acerco a sus padres y amorosamente les dío un beso a cada uno y le srogó ya no insistir y luego se fue con todos los demás. Don Leoncio se quedó muy asustado al borde de la canoa y costó un poco hacerlo volver en sí. Volvieron al pueblo, les costo mucho pero al final lo aceptaron. Siempre tenian mucho pescado para comer y vender, porque a pesar que otras personas iban a pescar a la quebrada, no sacaban tanto como los hermanos de Mario.

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