martes, 14 de octubre de 2008

Los Hombres-Tigre




Los Hombres-Tigre fueron (son?) una antiquisima raza de seres que habitaron la Tierra. Contemporáneos de las civilizaciones de Hiperbórea y Lemuria, en su etapa más fructífera culturalmente. Luego, la raza de Hombres-Tigre se vió disminuida por muchas guerras,pereciendo cientos de miles de ellos.Después, cuando Atlántida era la civilización más brillante del planeta ya estaban bastante disminuidos, en Poseidonis, la capital atlante quedaban sólo unos pocos sobrevivientes, pero antes del Gran Hundimiento, algunos pudieron escapar hacia Egipto junto con algunos sacerdotes guardianes de los 7 Rayos, aquellos sacerdotes que se mantuvieron puros y no sirvieron a La Mano Siniestra. De su estancia en Egipto no hay muchos datos, quedan como rezagos los cultos a la diosa Leona Sekhmet y a la diosa Gato Basteth , pero son solo eso: rezagos de esa magnífica cultura. Contrariamente a lo que algunos creen, los Hombres-Tigre no fueron una de las razas traidas a la Tierra desde otras galaxias por los pleyadianos o los de Alpha Centauri, ellos fueron oriundos de la Tierra. Su raíz se encuentra paralelamente a la de los Seres Protoplasmáticos, la primera raza raíz de la Tierra, cuyo centro estaba en Asgard, la Isla de Cristal, La Morada de los Dioses. En su primera época los Hombres-Tigre eran terriblemente salvajes, sanguinarios y según ciertos registros etéricos diezmaron a la población de Protoplasmáticos. Al surgir la segunda raza raíz, los Hiperbóreos, la raza andrógina, la civilización de Hombres-Tigre evolucionó , tomando conciencia de su espiritualidad, proceso que tardo millares de años. De pueblo guerrero y sangriento se transformaron en seres de elevada espiritualidad. Si bien, en ciertas zonas de lo que es América del Norte había una raza feróz, los Hombres-Tigre Dientes de Sable, servidores de La Mano Siniestra, cultores de sangrientos ritos, aunque esta raza fue aniquilada por prolongadas guerras con los Hiperbóreos.
Los Hombres-Tigre no adoraban dioses, servían y se sentían parte de la Naturaleza, tenían plena conciencia de La Divina Presencia.
En la primera época de Lemuria, cuando la humanidad era hermafrodita, habían importantes intercambios entre Hombres-Tigre y esta poderosa civilización. Más cuando empezó la decadencia de esta magnífica cultura, en la segunda época, la maldad y degeneración se apoderó de muchos reyes lemures, tendieron una trampa a una importante delegación de Hombres-Tigre incluido su rey principal Akka-El, fue una masacre, escaparon unos pocos, nadie supo nunca el motivo de la criminal acción. Los sobrevivientes dieron aviso a los demás. Se declaró la guerra a Lemuria, pero fueron aniquilados. Los poquísimos sobrevivientes huyeron hacia lo que ahora es Sudamerica, precisamente Perú, poco tiempo después Lemuria desaparecía en las profundidades del Océano Pacífico. Cuando Atlántida, la tercera raza raíz surgió, algunos Hombres-Tigre emigraron. Fueron respetados, queridos en la época mas floreciente. Fueron grandes científicos marcaron historia con sus estudios acerca de la energía solar y la tecnología de cristales, fabricaron naves espaciales y muchas otras cosas, superando con creces a la tecnología actual terrestre. Pero cuando llego el poder de La Mano Siniestra y con ello la decadencia atlante, fueron vistos como fenómenos, burlados, despreciados. Los encerraron. Cuando los sacerdotes atlantes de la Hermandad Blanca se enteraron del próximo cataclismo los rescataron ya que apreciaban profundamente la sapiencia de los Hombres-Tigre. Cuando Atlántida se hundió en el mar, hace unos 10000 años, apróximadamente, los sobrevivientes ya se encontraban a salvo en distintos puntos del planeta: Egipto, México, Perú, India,Nepal,y otras zonas. Se pusieron de acuerdo en separarse para salvar su civilización. Según ciertas crónicas existen aún, y el punto central estaría en ciertas regiones de los andes peruanos y también en cierta parte de los Himalayas, preparándose para surgir al mundo y ayudar a la humanidad en su trance de cambio vibracional, ya en proceso.
En los siglos 19 y 20 eran populares las narraciones en ciertas zonas rurales de Argentina y Uruguay sobre los ataques de ciertos hombres tigres que mataban hombres y ganado, los conocidos Runa-Uturunku ,pero más bien se trataban de brujos oscuros expertos en el arte de la zooantropía, la conversión de hombres en animales. Esta técnica es conocida por magos blancos y tenebrosos hace miles de años en distintas partes del planeta, pero no tienen nada que ver con los verdaderos Hombres-Tigre, que esperan pacientemente a que esta humanidad, la quinta raza raíz, la adámica, esté preparada para su gran cambio.

jueves, 9 de octubre de 2008

2006





Llevaba un mes, aproximadamente, trabajando en una albergue de turistas en la selva, cercano a la reserva de Manu, próximos al rio. Compartía el trabajo con dos muchachos que conocían muy bien la zona, nos comunicábamos por radio con la oficina principal que estaba en Cusco. Habíamos acabado de despedir a un grupo de noruegos que estuvieron unos días. Al principio me costó un poco acostumbrarme a la “solitaria” selva, que no lo era en lo absoluto, pero creo que más que nada extrañaba los ruidos de la ciudad. El ser humano se acostumbra tan rápido a la contaminación de todo tipo, es triste. Pero luego disfrutaba la inmensa quietud, sobretodo cuando no había turistas. Me dediqué a explorar los alrededores con cuidado. Las noches eran increíblemente bellas con cielo despejado, miles de estrellas, como ojos, mirando y toda la gama de sonidos , algunos hermosos, mágicos, otros terribles y demoniacos como la vez que escuché el llamado al apareamiento de la hembra otorongo.
Una mañana, algo ociosa, nos comunicaron que estaba por llegar al siguiente día un solo turista, un joven y “no tan solvente”, así que había que hacerle un “paquete económico” por tres días. El bote llegó en la tarde siguiente, lo recibímos. El chico era húngaro, muy atractivo, aunque algo serio, al principio. Le indiqué su bungalow y me retiré. En la noche le preparé la cena y empezamos a charlar en inglés. Yo no sabía mucho de Hungría y él tampoco de Perú, nos pusimos al día. Luego de cenar tomamos vino y me invitó marihuana, que me cayó muy bien después de algunos meses de no fumar nada de nada. Nos entretuvimos escuchando los ruidos de la selva y luego nos retiramos a dormir. Al día siguiente nos encaminamos a un albergue vacío como a siete kilómetros selva adentro, que ya conocía. Caminamos el trecho tranquilos, observando los alucinantes árboles ,algunas aves, aunque yo tenía cierto temor que nos coja una manada de huanganas y nos despedace, pero no pasó, felizmente. Llegamos algo cansados y nos bañamos en una quebrada cerca, luego armamos la carpa, porque el bungalow no estaba terminado de construir. Es curioso como en la selva profunda siempre me sentía observado, por miles de ojos que nunca logré ver, el húngaro sintió lo mismo. Al caer la noche encendimos un fuego, comimos algo ligero y tomamos una botella de pisco que yo había llevado, el aportó la hierba y música de Ladytron en su iPod y empezamos a bailar quitándonos toda la ropa. El fuego se alzaba a un gran tamaño y encogía como si también bailara, creí ver salamandras danzando dentro de la hoguera. Bailamos hasta cansarnos y entramos a la carpa y tuvimos sexo sin mucho reparo. El húngaro no era para nada frío y yo menos, su cuerpo delgado y musculado, totalmente lampiño, duras nalgas abiertas al placer, dura verga dispuesta a bañarme con semen. Le ofrecí igualmente con mucho gusto mis nalgas y mi verga. Al amanecer despertamos con un poco de resaca, aunque sonriendo, fuimos a refrescamos en la quebrada. Después de tirar otra vez desayunamos y caminamos un poco por los alrededores logrando ver algunos animales: nutrias de rio, un ronsoco y lindas aves, luego volvímos.
Esa noche en el bungalow del albergue volvímos a tirar, sin vino y sin pisco, pero con hierba y música de Ladytron. Me habló de Budapest y algunas leyendas viejas, le hablé de Lima y algunas leyendas nuevas. A la mañana siguiente se embarcó en el bote, nos despedimos con enormes sonrisas. Me preocupé mucho por fortalecer las relaciones peruano-húngaras a base de placer, ¿qué mejor?.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Sirena


Mario se dirigió a pescar a la quebrada, como casi todas las tardes. Lo hacía después de descansar del almuerzo, llegando del colegio, pero casi siempre iba solo. Hacía dos tardes le pareció oír su nombre, como a lo lejos, en la tranquila soledad, al lado de la quebrada. Era como voz de mujer. Quien sería?, alguien lo espiaba?, Rosa?, Gladys?. No estaba seguro , ellas no le hacian mucho caso en el colegio, porque ahora si?. Pensando en esto se puso a preparar su carnada y echar el anzuelo. No tardaron en picar uno tras otro. Parecía como si pelearan por morder el anzuelo. Cuando tuvo más que suficientes se fue a casa. Su madre preparó algunos y el resto los sazonó para venderlos. Mario miraba su pobre casa, el triste fogón y suspiraba. Pensaba, tal véz en su futuro mirando la luz de una vela y sin tener la menor idea de nada.
Esa noche soñó con una hermosa mujer de largos cabellos verdes que le confesó estar enamorada de él hace mucho tiempo y que estaba preparando la boda. Mario se rió en el sueño y despertó, tenia el pene duro y mojado.
En la tarde siguiente rechazó jugar fútbol con sus vecinos para ir a pescar. Al echar el anzuelo picó un pez plateado que nunca antes había visto, era largo y plano . Le sacó el anzuelo y al echarlo en la cesta, para su sorpresa el pez saltó hasta el agua, como si fuera poca distancia y desapareció. Entonces en el agua empezó a formarse un remolino , quiso correr de lo asustado que se encontraba , pero sus piernas no le obedecían. De pronto salieron a la superficie dos bufeos colorados muy grandes, era como si jugaran y rieran. Luego salió una mujer, era la misma del sueño , de una belleza mágica con largos cabellos verdes, del color de las hojas de la huama, piel muy blanca y ojos brillantes. Mario escuchó su nombre, pero no la vió mover la boca que sonreía todo el rato. Era como si le hablaran dentro de su cabeza, pero entendía perfectamente. Una inmensa sensación de tranquilidad lo invadió. Los bufeos jugaban a lo lejos. Ellos se quedaron juntos y solos mucho tiempo. Ella estaba desnuda, senos al aire, tenía una gran cola de pez que sacudía de vez en cuando, pero no quiso alejarse mucho de la orilla. Se amaron, Mario nunca había estado antes con una mujer, menos con una sirena, nunca antes había sentido ese placer, menos cuando pensaba en Rosita y se hacía la paja, esto era distinto, mágico. Al terminar ella se despidió y se fue tan rapido que ni cuenta se dio. Esa noche soñó con ella, le dijo que tenían que vivir juntos porque esperaban un hijo, ella lo esperaria lista.
Al despertar muy temprano les dio besos a sus padres y hermanos, todos seguían durmiendo y salió. Ella lo esperaba , se tomaron de la mano y se sumergieron .
Todo el día siguiente sus padres y hermanos lo buscaron pero sin ningún resultado. Nadie en el pueblo los vió. Esa noche Mario se apareció en sueños a su madre, le dijo que estaba bien y que era feliz , que no se preocupen y que siempre tendrían buena pesca en la quebrada. Su madre se despertó llorando y le contó al marido, juntos se fueron a buscar a Don Leoncio, el ayahuasquero del pueblo, un cocama viejo. Les recomendo abstinencia durante tres dias y al cuarto tomarían ayahuasca para ver el problema. La noche de la toma, los padres vieron mucho agua y bufeos colorados, vieron yacurunas, los hombres del agua y sirenas, muchas. Don Leoncio les dijo que Mario vivía con ellos, pero que podría hacerlo regresar en unos dias. Esa noche la madre volvió a soñar Mario le dijo que no insistan, que el era feliz y que no pensaba regresar.
Don Leoncio los citó una madrugada a la orilla de la quebrada. Subieron a una canoa al centro del agua y el brujo rezó y echo hierbas al agua. Se formó un remolino y salieron muchos bufeos y yacurunas, en el centro estaba Mario, brillante, hermoso como un principe junto a la bella mujer-pez. Volando se acerco a sus padres y amorosamente les dío un beso a cada uno y le srogó ya no insistir y luego se fue con todos los demás. Don Leoncio se quedó muy asustado al borde de la canoa y costó un poco hacerlo volver en sí. Volvieron al pueblo, les costo mucho pero al final lo aceptaron. Siempre tenian mucho pescado para comer y vender, porque a pesar que otras personas iban a pescar a la quebrada, no sacaban tanto como los hermanos de Mario.

martes, 7 de octubre de 2008

1994






Caminaba observando la tarde por una avenida cercana al mar en Lima. Andando observaba el cielo plomizo, los gestos de la gente. Desazón. Pereza.Bajada. Propósitos?.Ninguno.
Que pena que Kurt se haya matado. Pero realmente no sé si me dio pena en ese momento. Recuerdo que una semana antes habían dicho en las noticias que lo habian salvado con un lavado gástrico de un sobredosis de pepas o algo así. Pensé : “que pena que lo salvaran, porque?, él quería morir”.Lo hizo días después. Lo hizo. “Just do it”. Ahora caminando sí me da pena. Avenida larga, más larga en tarde de domingo, casi desierta.
Me acerqué a una esquina donde había un supermercado: muchos carritos, muchos niños y padres. Algunas chicas bonitas conversando como adormecidas. Entré por un jugo de manzana. Bajada y ojos rojos. Luego fui por papel de fumar y entonces ví al chico sonriéndome y ojos rojos también. Le sonreí y salí. Afuera me alcanzó y me pidió una hoja para que se arme un huiro , me sorprendió y divirtió el desparpajo. Le dí la hoja con la condición que me invite. Altísimo y flaco con sonrisa de sueño, sonrisa de mañana. Seguímos caminando y hablando de cosas en general. Encendió la hierba y fumamos. Tenía una charla entretenida y me hacía reír mucho. La hierba se me subió inmediatamente. Su nombre era Diego y vivía cerca. Al pasar volando por un parque en nuestra nave espacial me preguntó si quería ir a su casa a escuchar música. Fuimos y seguimos charlando y lanzando. Vivía solo y trabajaba en diseño. Nos quedamos en la mesa frente a frente, de pronto me agarró la mano y la sujeto un buen rato. Yo lo besé, quería hacerlo, quería probarlo y saborearlo. Fuimos al sofá y le mordí los pulgares de los pies hasta enloquecerlo. Exploré todo su cuerpo. Exploré dentro y la superficie. Me exploró y colonizó. Sus dientes en mi nuca. Sudor y piel, olor... Mi boca ocupada, mi garganta más aún. Roces suaves y duros en las tetillas. Sensaciones de plumas.Sensaciones volcánicas. Erupciones blancas. Descanso. Diez minutos después lo estaba penetrando en cuatro patas. Dos erupciones blancas más y descanso. Besos caricias. No hubo despedidas. Al día siguiente nos encontramos y seguímos estando juntos. Hasta hoy.
Kurt: ¿Qué música estarías haciendo ahora?. Y sí, de verdad me dio pena. Lloré.

lunes, 6 de octubre de 2008

1985










Fria noche de sabado en Lima.Gris,triste y excitante ciudad,a veces desganada,como si tuviera resaca.Ciudad gris.Vampira y ciudad.

Cansado,luego del trabajo en la fábrica,me encontraba mirando el techo de mi cuarto,echado en la cama.El techo de mi cuarto tenia erizos de mar bailando como en carnaval,pero sólo al atardecer,cuando la luz ya se estaba yendo.

En la noche quería salir a buscar a Elena y Marco,mis amigos.Mi madre tenia miedo de los coches bomba,los terroristas,Sendero Luminoso,etc.Pero tenia mas miedo de ke no vuelva.La tranquilicé rapidamente y salí.Hasta ahora me pregunto como la podia tranquilizar, si yo nunca estaba "tranquilizado".

En el centro nos juntamos y paseamos un rato,fumando rica hierbita.Elena y Marco se amaban,pero no se daban cuenta, o no querían.Mis grandes amigos,mis bellos amigos.
Entramos en un bar lleno de hippies pelucones nada limpios y cantando musica trova.Se acabaron las cervezas heladas.Grave crimen.Salimos.
Pasamos por una puerta con muchos pelos en punta y ropas negras.La musica era muy buena.Entramos.Oscuro lugar ,pocas luces y las pocas son todas de color rojo.Todo el mundo bailando,nadie en pareja.”Israel” de Siouxsie and the Banshees retumba el antro ,entramos de lleno al aquelarre, bailando. Bailando los tres .Bailando solos. Bailando con todos. Bailando con unas sombras raras que estaban al fondo de la barra. Bailando estaba y un chico se acerca y saluda a Elena y Marco, me lo presentan y sonríe. Sonríe con dientes muy blancos, sus ojos eran muy oscuros, eran pozos. Sus conversaciones eran risueñas, sobre música mas que nada. Era músico, bajista en una banda. Un soñador, un punk, dice él. Un soñador.

Jeans apretados, paquete, culo. Culo, paquete.Yo tambien sonreía, todos sonreíamos.todos fumamos,tomamos y bailamos. El bajista no me excitó de frente como otros, el bajista me excitó grado por grado, minuto por minuto y hora por hora, al igual que las cervezas. A la una y media de la madrugada ya estaba a tope.El sonreía. En un momento entre la oscuridad y la gente le agarré las nalgas y el paquete y sonreí. El bajista se quedó mudo,pero luego sonrió y tambien agarró.
Marco y Elena bailaban.Me fui con el bajista hacia un rincón apartado.Las sombras ya no estaban bailando alli.Nos apretamos, nadie veía. Su aliento de marihuana en mi nuca.Su jean apretado reventaba, el mio mojaba. Fuimos a un baño y entramos a un cuartito con un inodoro, cerramos la puertita, la puertita parecia de Ricitos de Oro y los Tres Osos,pero el resto era sucio y gris. Chupamos, como vampiros. Chupamos.Chupé.Chupó. Me senté en el water , lo senté encima mio al bajista, punk , soñador y me lo tiré. Me corrí, él se corrió .Antes de salir me dio un poco de su aliento de marihuana en la boca y en la nuca. Nos encontramos con Elena y Marco, bailamos a The Sisters of Mercy y luego salimos.Nos despedimos.
Fui a casa y no hubieron coches bombas , habían brujas y vampiros y un aliento de marihuana en mi cabeza