martes, 22 de diciembre de 2009

Feliz Navidad!


A todo el Mundo!, sembremos lo mejor de nosotros y seamos felices, a pesar de todo. Seamos siempre ese niño que fuimos, que somos y seremos, la niñez es nuestro estado natural. Bendita sea la niñez y la pureza!.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Martin Adan - La Casa de Cartón - 1928- (Fragmento)


Mi primer amor tenía doce años y las uñas negras. Mi alma rusa de entonces, en aquel pueblecito de once mil almas y cura publicista, amparó la soledad de la muchacha más fea con un amor grave, social, sombrío, que era como una penumbra de sesión de congreso internacional obrero. Mi amor era vasto, oscuro, lento, con barbas, anteojos y carteras, con incidentes súbitos, con doce idiomas, con acecho de la policía, con problemas de muchos lados. Ella me decía, al ponerse en sexo: Eres un socialista. Y su almita de educanda de monjas europeas se abría como un devocionario íntimo por la parte que trata del pecado mortal.
Mi primer amor se iba de mí, espantada de mi socialismo y mi tontería. "No vayan a ser todos socialistas...". Y ella se prometió darse al primer cristiano viejo que pasara, aunque éste no llegara a los doce años. Sólo ya, me aparté de los problemas sumos y me enamoré verdaderamente de mi primer amor. Sentí una necesidad agónica, toxicomaníaca, de inhalar, hasta reventarme los pulmones, el olor de ella; olor de escuelita, de tinta china, de encierro,de sol en el patio, de papel de estado, de anilina, de tocuyo vestido a flor de piel -olor de tinta china, flaco y negro-, casi un tiralíneas de ébano, fantasma de vacaciones... Y esto era mi primer amor.
Mi segundo amor tenía quince años de edad. Una llorona con la dentadura perdidad, con trenzas de cáñamo, con pecas en todo el cuerpo, sin familia, sin ideas, demasiado futura, excesivamente femenina... Fuí rival de un muñeco de trapo y celuloide que no hacía sino reírse de mí con una bocaza pilluela y estúpida. Tuve que entender un sinfín de cosas ininteligibles. Tuve que decir un sinfín de cosas perfectamente indecibles . Tuve que salir bien en los exámenes, con veinte -nota sospechosa, vergonzosa, ridícula: una gallina delante de un huevo-. Tuve que verla a ella mimar sus muñecas. Tuve que oírla llorar por mí. Tuve que chupar caramelos de todos los colores y sabores. Mi segundo amor me abandonó como en un tango. Un malevo...
Mi tercer amor tenía los ojos lindos, y las piernas muy coquetas, casi cocotas. Hubo que leer a Fray Luis de León y a Carolina Invernizzio. Peregrina muchacha... no sé por qué se enamoró de mí. Me consolé de su decisión irrevocable de ser amiga mía después de haber sido casi mi amante, con las doce faltas de ortografía de su última carta.
Mi cuarto amor fue Catita.
Mi quinto amor fue una muchacha sucia con quien pequé casi en la noche, casi en el mar. El recuerdo de ella huele como ella olía, a sombra de cinema, a perro mojado, aropa interior, a repostería, a pana caliente, olores superpuestos y, en sí mismos, individualmente, casi desagradables, como las capas de las tortas, jenjibre, merengue, etcétera. La suma de olores hacía de ella una verdadera tentación de seminarista. Sucia, sucia, sucia... Mi primer pecado mortal...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Bufeos


La selva amazónica es mujer y como es usual en su género, es misteriosa, seductora y sensual. Un monte de Venus que debemos preservar, no destruir.
Los delfines de río, más conocidos como bufeos, son protagonistas de un sin fin de historias, cada cuál más fantástica que la otra.
La mayoría de la población mestiza que vive en los poblados y caseríos de las riberas de los ríos, generalmente en la pobreza absoluta, los ven prácticamente como demonios y en parte esto ha llevado a veces a una caza indiscriminada y cruel, basada en una ignorancia absurda y temeraria, lo que está llevando a casi la extinción de esta inteligente raza de mamíferos acuáticos.
Los habitantes oriundos , es decir los miembros de las distintas etnias: shipibo conibos, piros, ashaninkhas, cashibos, etc, los tratan con respeto, como debe de ser, demostrando mas amor a la naturaleza que los “invasores”.
En la época del auge del caucho, entre los años de 1890 y 1915, fecha en la que declina esta industria, por la competencia de una planta transplantada en Ceilán y Singapur, cuyo costo era mucho menor para los europeos. En esos años, muchos hombres de distintos rincones del Perú y también de otros países, se dirigían a la amazonía pata trabajar como peones y ganar los suficiente para vivir bien, aunque la mayoría de veces sufrieron terribles abusos, incluso la muerte de parte de patrones inescrupulosos, además de la hostilidad de la vida en la selva. Los caucheros se internaban en el monte a extraer la sustancia lechosa de los árboles de caucho, necesaria para fabricar los neumáticos. Este trabajo era solitario muchas veces, sólo acompañado de lo sonidos del bosque. Pocos llevaban a sus mujeres y el trabajo exigía estar muchos meses en la selva, sin salir a ciudades como Iquitos u otros pueblos. En la soledad buscaban consuelo y lo encontraban en las bufeo hembras que a veces se quedaban dormidas, panza arriba, en las playas de arena de los ríos. El sexo de estos animales es similar al de las mujeres y complacía a varios hombres que las buscaban. Sin embargo, dicen que el orgasmo era tan intenso y la vagina apretaba succionando el pene de una manera tal que se quedaban como en una especie de trance , sin tener ninguna reacción, con el peligro de ser arrastrados al agua y morir ahogados, lo que pasó a muchos. Por esto iban en parejas, mientras uno copulaba y cuando al momento de eyacular se quedaba semiinconsciente, el otro lo despertaba a palazos para que pueda reaccionar. Historias de abuelos, de los cuales no tengo mucho derecho a dudar ya que varios de ellos me han contado estas historias, abuelos jeropas!. El pene del bufeo macho es similar al humano y es usado como amuleto del amor, conservado en perfume. Esperemos que se acabe esta tonta y cruel creencia.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Chullachaqui


Tiene un pie de humano y el otro de venado, aunque algunos dicen que lo tiene como una bola con la cual golpea las aletas de arboles como la enorme lupuna y retumba en todo el bosque. Dejando de lado un poco la, a veces, enrevezada memoria de los abuelos, se puede decir que el Chullachaqui es un ser elemental de tierra. Guardian celoso del bosque amazónico, es un ser juguetón, que en algunos casos raya en la crueldad. Sin embargo, actúa como cualquier ser cuando invaden su territorio, después de todo el hombre siempre actúa como si fuera dueño de todo, sin respetar para nada a los demas seres y el pequeño Chullachaqui sólo defiende lo que es suyo.
Es un ser solitario, ermitaño. Se ignora si vive en comunidades, hay historias que los representan aveces bailando en grupos alrededor de grandes arboles en luna llena. Generalmente vive solo en medio del bosque, donde cultiva su propia chacra y se burla y juguetea con el primer incauto, o incautos que pasen por ahí. También es un ser muy perceptivo de la naturaleza humana, ya que hay casos donde s eha hecho amigo de algunos humanos que le han caído simpaticos, en la mayoria de los casos por la transparencia de su corazón, libres de ambición y/o maldad, a los cuales regala abundantes frutos, carne del monte y en algunos contados casos monedas de oro que dicen son de Eldorado o Paititi. Pero es despiadado con los madereros y otros que depredan el bosque, incluso los mata sin ápice de compasión y de una manera terrible. Lo describen como de corta estatura, piel morena, velludo y barrigón. Tiene las orejas en punta, lo cual tal vez lo emparente con los lejanos elfos europeos.
Cuando alguien se pierde en la selva puede tener alucinaciones donde crée estar en una ciudad con edificios, autos, tiendas,etc y se siente bien, pero en realidad está caminando por vericuetos del monte de los cuales a veces nunca más logra salir, todo esto provocado por este pequeño ser.
Si te pierdes alguna vez en la selva amazónica, trata de mantener la calma, claro es difícil, aunque no imposible, quita de tu mente el temor, se transparente, destierra la maldad de tu corazón, tal vez el Chullachaqui se apiade de tiy te indique la salida del laberinto verde. En todo caso sigue cualquier corriente de agua, por mas pequeña que sea, te llevará a una mas grande y así hasta llegar a algun rio, donde tendrás mas posibilidades de encontrar personas. Piensa en la selva como una madre amorosa y compasiva y se comportará como tal. Te lo digo por experiencia.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Ayahuasca


La planta del ayahuasca (Banisteriopsis Caapi) es una liana, conocida hace milenios. Tiene diferentes nombres de acuerdo a las muchas etnias amazónicas que la usan. No hablaré aquí de la íncreible experiencia de tomar la preparación. Eso es muy personal, las visiones son tan diferentes para cada uno, como lo son las huellas digitales. Tienen que ver con el espíritu,personalidad, sueños, miedos, etc de cada individuo. Desde luego no soy ningun experto, simplemente alguien con ganas de aprender, ya que después de todo mis raices son amazónicas, a mucha honra.
Hay visiones o estados que son un poco mas comunes, por ejemplo, la visión de una serpiente gigantesca, "tan grande como el mundo", para algunos. Una boa enorme que se los traga algunas veces, sin causar daño, se los traga y los lleva a otro plano. Esta boa es la Madre de la planta la"Serpiente Cósmica", Kundalini, el Guardian Elemental. La humanidad tiene un historial inmenso con las serpientes que viene desde el principio de los tiempos. Para algunos son sinónimo de sabiduria eterna, para otros de maldad. Todas las plantas tienen "Madre", un ser etérico que las cuida y guia. Desde siempre hemos oído acerca de hadas, duendes y otros seres elementales que co-participan en le proceso de desarrollo de una planta: germinación, desarrollo,reproducción,etc. Los elementos: Aire, agua, tierra, fuego y éter, tienen su propio tipo de seres, los humanos tenemos de todos estos.
Los chamanes trabajan con estos seres, los cuales les indican la sabiduria y el poder de sanación de cada planta. Hasta la hierba común tiene su elemental ya que sin él moriría. El cuerpo humano sin espíritu sólo sería un conjunto inerte de tejido y huesos.
La Madre del ayahuasca se presenta de diferentes formas: la gran serpiente cósmica, también como una anciana cariñosa, amable, dispuesta a enseñar sus secretos, pero al mismo tiempo feroz contra quienes no la respetan, es la querida "Abuelita Ayahuasca" que quiere mucho a quien recurre a ella por sabiduria y ayuda desinteresadamente, pero tambien muestra sus mas terribles miedos a quien lo merezca, lo cual viendolo bien no es tan malo ya que nos permite identificar los obstaculos, temores ocultos que tenemos y cuando algo se observa con profunda atención reparamos en detalles y deja de asustarnos.
Personalmente la he sentido y visto como una hermosa muchacha desnuda, de cuerpo escultural, ardiente piel cobriza y largos cabellos negros. Ansiosa de embriagarme con sus caricias y tambien brindarme su sabiduría.

Sábado