martes, 16 de noviembre de 2010

Amazonía peruana 3970 A.C. Junio 19 11:32 am

La Quinta del virrey Amat - Abraham Valdelomar



Hemos atravesado la ciudad. El coche nos ha llevado sobre el puente, ha descendido vertiginoso y se ha perdido en empedradas y terrosas callejuelas hasta llegar a una gran avenida rodeada de míseras casuchas y casas quinta. Luego una bocacalle estrecha y una plazoleta rodeada de sauces añosos, un arroyo pobre y desbordado y en el fondo el palacio del virrey Amat, de este castellano al que desdeñarían los cronistas a no estar perfumado el recuerdo por un amor célebre que le ha redimido de toda olvidanza.
Pero su mayor encanto no está en los salones ni en los estucados, ni en los mármoles de las escalinatas, ni en los barandales. Está en los jardines. Es allí donde vive, serena y silenciosa, toda el alma de los tiempos pretéritos. Los huertos –esos pequeños paraísos de nuestros padres coloniales- aún viven y conservan, como este del virrey, todo el encantador y sano refinamiento de esa época. Todavía se arrastran nudosos troncos de vid y aprisionan los pedestales. Los viejos rosales exhalan sus aromas de agnía entre las plantas salvajes que envuelven.

En las noches de luna, melancólicamente, vienen las blancas sombras el jardín a poblar, y flota una quimera muy triste en los ambientes y el alma de las rosas muertas suele volar…

Y esos rosales que en el jardín se multiplican, dan sombras y pétalos marchitos al estanque donde se bañaba el virrey galante y se copian todavía en las verbosidades de un agua que no se renueva nunca. La maleza ha crecido en el viejo huerto. El jardinero de hoy la respeta al entrar nosotros a este jardín encantado, nos hacemos la impresión que nadie lo ha tocado desde entonces.
Rosas descoloridas y viejas glorietas moriscas coronadas con medias lunas, verbosidades de aguas estancadas e inmóviles, acueductos de piedra, helechos en las arcadas de los viejos puentes, surtidores cristalinos, profusión de cosas agonizantes, emparrados añosos, rincones de amorosas historias en los que florecen viejas rosas del Príncipe, rosadas y enormes; rosas blancas de la pasión, sangrientas como heridas, rosas blancas de inocencia; rosas diminutas y pródigas en botone, como racimos de azahares; aquello mas que un jardín de flores es un paraíso de recuerdos donde el amor hizo nidos, levantó estatuas bajo la fronda, perfumó rincones, santificó glorietas e inmortalizó pecados.
La Perricholi con sus gasas, sus cintas de seda bordada, sus careys esculpidos, sus hebillados zapatos de rasoy su gran abanico rosado hizo una página de encantador pecado para la historia galante de la colonia.
Ella puso sonrisas de amor, miradas de arte, coqueterías de cortesana y de artista de una época en la cual la melancolía, el dolor, el temor de Dios, hacían el amor en silencio y sin pompa. Y esa falta de alegría y de locura de amor, ese misticismo a que obligaron al diosecillo pagano se reflejaba en los lienzos, en sus casas, en sus estatuas; destempló las liras, descoloró las paletas y puso un gesto de doloroso temor en las mascaras de Talía.
Ëpocas de aparecidos y de mistificaciones, las damas sólo hacían su tocado –arte delicadísimo, complejo y sutil- para amar y para orar, los labios sólo daban besos y oraciones y los ojos sólo lloraban el dolor del nazareno o la infidelidad del caballero. Pero todo con un santo temor de Dios; cada pecado de amor se transformaba en un exvoto y arrepentimiento. Ëpoca de pecadores y de torturados, de hechicerías y de santos, la sonrisa franca del amor había huido de las moradas coloniales que se cerraban al “angelus” con el “amén” del santísimo rosario. Fué, pues la Perricholi, quien copiandose en los espejos naturales del Paseo por las Aguas o paseando en lso jardines del virrey sus esbelteces de artista, de gran mujer y de gran apasionada, elegró no sólo las tardes silenciosas y enervantes de la colonia, sino que escribió una página de la historia, no con las plumas de ánade que marcaban los pergaminos, sino con el dardo del dios griego que encendía los corazones.

-de "La Ciudad de los Tísicos" cap.II

viernes, 5 de noviembre de 2010

Highschool Lover 11-05-10

私の高校恋人は私の家に来て、私たちを見ていないいくつかの時間の後、私はあなたを祝福彼は女の子と付き合っていた私に言った。エキゾチックなハーブの煙は、我々は以前行われていないていた神もの詳細については、多くを語る。私たちは、少し大切に性別に行く私の接触は、彼の手を撤回したとき、彼はよくなっていないと述べた。私はほんの少しの怒りを持って、私はわがままことに気付き、私はあなたがセックスだけではなく、幸せを望む。次に、会話を切って、私がよいとしていた彼に言った。もし私が悪い行動が、私はでした。とにかく私はしかし、彼をよくしたい...夜もだけで、アルマンドを参照してください。ミスは私の高校恋人へのビットが、それはさ、多分、私たちは、その別れの後に返すと言ったときには答えなかった、友人のままです。

My Highschool Lover came to my house, after some time of not seeing us, told me he was dating a girl, I congratulate him. Exotic herbal smoke, talk a lot, also about God that we had not done earlier. We cherish a little, but when my touch going to their sex, withdrew his hand, he said better not. I just got a little anger, I realized that I'm selfish and I wish him happiness, rather than just sex. Then cut the conversation and told him I was going to be better. If I acted badly, but I did. Anyway I wish him well, however I ... see Armand, too, but only at night. Miss a bit to my Highschool Lover, but it will, maybe we remain friends, did not answer when I said that parting would return later.

Sábado